lunes, 24 de enero de 2011

¡PACIENCIA¡

Lo tengo claro, casi desde que tengo uso de razón…bueno no, mentira, para ser sincera, me di cuenta cuando pasé la barrera de los 30. ¿Y qué es eso de lo que estoy tan clara?, pues que Dios, el Universo, la vida, llámenlo como lo llamen (yo lo llamo Dios), me envió a este mundo con una misión oficial: APRENDER A TENER PACIENCIA.

Siempre he tenido esta personalidad impetuosa, acelerada. Muchas veces mi padre me pregunta:¿Estás apurada?” y yo le respondo simplemente: “No”, pero yo soy así por naturaleza…ACELERADA, es mi “Modus Vivendi”. Y claro cuando te das cuenta de que el resto del mundo o la mayoría vive a otra velocidad, ves claro que debes bajar el ritmo y reflexionar un poco, porque la que va en contracorriente, eres TÚ.

La verdad, hasta  los 30 viví bien con mi acelere personal. Me sirvió para graduarme rápido, viajar, aprender mucho, conocer mucha gente, enamorarme intensamente 2 veces, desenamorarme y hasta llegar a impartir clases en 3 lugares a la vez.  Debo confesar que lo malo de mi acelere veinteañero es que creía que el resto de la gente, o la mayoría, eran unos lentos…. me desesperaba  y hasta los veía en inferior condición a mí.

Cuando llegué a mi década de “Sal de tu burbuja y ve como va el resto del mundo”,es decir los treinta, me di cuenta de que la del problema era yo. Bueno a ver, no me quejo nada de la vida, he logrado mucho, mucho y tengo muchas cosas que agradecer. Pero sí es verdad que a partir de mediados de los 30, se ha agudizado en mí, el no saber esperar, a lo mejor es porque nunca esperé por nada o por nadie e iba  por la vida con mi velocidad acostumbrada, o porque pienso que se me agota el tiempo. Pero ahora en mi segunda mitad de década, admito que debo aprender a TENER PACIENCIA. Que las cosas no llegan cuando quiero, por más que me empeñe. Las cosas no dependen en exclusiva de mí, y en la vida una de las mayores virtudes es “LA PACIENCIA”.

Todavía me cuesta mucho, más bien me cuesta horrores, pero cuando atraviesas la crisis de la mediana edad, si es que tal cosa existe y aunque no haya llegado a la mediana edad (creo), por lo menos te das cuenta que es necesaria la reflexión introspectiva. Aunque tú creas que te “COMES EL MUNDO”, y sigue haciéndolo porque es importante creer en uno mismo, también es importante reflexionar sobre lo que debes mejorar. Es un proceso que debería acompañarnos siempre, y no comenzar  sólo cuando nos dan las crisis existenciales.

Cuando veo a mi alrededor, me doy cuenta de que la gente que vive  un ritmo normal, tiene menos estrés y ansiedad que yo.  Hasta ahora, reflexiono sobre por qué tengo que tener esa obsesión de que las cosas deben hacerse rápido y siempre de manera práctica para aprovechar el tiempo al máximo. Imagino que El Mundo no se detiene si no aprovecho todo el tiempo al máximo.

Me doy cuenta también de que en mis relaciones tampoco tengo paciencia, y  siempre espero que las cosas vayan a mi ritmo. Si hay dos  personas lo normal es compaginar el ritmo, y no ir al ritmo de una sola, ¿verdad?  Que los ritmos del conocerse y enamoramiento varían de persona a persona....de pareja en pareja.

En el ámbito laboral lo mismo, por más que yo quiera, las oportunidades llegan en el momento que tienen que llegar, no cuando yo decido que deben estar allí y “para ayer”.

Pues eso, a seguir aprendiendo a TENER PACIENCIA, imagino que el primer  paso para el cambio es reconocer el issue ¿no?.

1 comentario:

Mónica dijo...

¿Pedirle paciencia a una sagitario?
Trataré de intentarlo al igual que tú, ya veremos qué pasa.

Un beso y me agradan tus reflexiones, se parecen a las mías.

Que bueno es tener compañía.